Lufth significa “no cancelation”

Autobús, autobús+avión+avión+tren. El viaje comienza con un paisaje que se mueve dentro de lo conocido: Alsasua, Vitoria, Bilbao mientras los pasajeros casi se amotinan y fingen toser porque el aire acondicionado está demasiado fuerte. “No hay derecho, es indignante” como si un detalle así fuese un atentado contra la dignidad de la persona, una tortura denunciable. Recomendación: no poner nervioso a quien va al volante sea de un autobús o de maquinaria pesada, porque vacaciones supone llegar fresquitos y espabilidados, o tremendamente acalorados, no importa, al destino elegido. A fin de cuentas una micro-odisea voluntaria. Y las pequeñas dificultades son parte del necesario abandono de la rutina. Diversión. Hop entonces hasta otro bus! El que lleva al aeropuerto y la mejor opción para llegar allí.

Y comienza la experiencia Lufthansa: altos, sonrientes, saludables. Da ganas de que te cojan en brazos, te arropen, mientras llegas a lo que será tu nuevo hogar. De Bilbao a Dusserdolf en un avioncito regional en el que nadie intentó molestar al conductor y en el que al entrar el olor curry hacia presentir que ya estábamos en la Europa a la que echabamos de menos. Un aperitivo thai cortesía de la compañía y bebidas a elegir, repartidas por azafatas que rozaban el techo, literalmente. Ya en el aeropuerto, puro zen de Renania del Norte, teníamos hora y media de espera.Tranquilos, contentos, relajados… Y ding dong aviso: el avión comienza a retrasarse por problemas técnicos. Lo vemos, hurgan por debajo, el piloto apoya el brazo en el cristal de la cabina. Sacan una especie de caja negra -no la famosa suponemos- de su tripa hinchada.

El retraso se acumula pero nadie se pone nervioso. Ni un puntito de indignación. Salvo la chica del mostrador preocupada de que no puede dar más información. Preguntamos si el vuelo saldrá o va a cancelarse. Nos mira con cara de asombro: no, no los vuelos no se cancelan. Al final ponen otro avión, cambian la puerta de embarque y salimos a las 18:50 de la tarde, en vez de a las 17:45.

De nuevo nos sentimos acogidos en los amorosos y fuertes brazos de Lufthansa, que pisa a fondo y recupera parte del retraso mientras nos obsequia con una ensalada y bebidas gratis. Una vez en el aeropuerto de Arlanda, dan prioridad a las maletas de nuestro vuelo y las tenemos en tiempo récord.

De ahí sencillo como tomarse un zumo de tomate cogemos el ticket para el Arlanda Express, la forma más rápida y cómoda de llegar hasta el Centro de Estocolmo, en 20 minutos exactos. Ya es de noche pero las luces en las ventanas, grandes, sin cortinas, nos saludan. Estamos en casa. Nuestra casa durante los próximos quince días. Yupiee!

One thought on “Lufth significa “no cancelation”

  1. Feliz estancia en vuestra nueva casa.

    Lufth también significa – hace ya casi treinta años- perder unas llaves y que te las llevaran a casa en una caja de cartón en la que podrías meter perfectamente un frigorífico. Impresionante.

    Qué bien se os ve brindando con chupa-chups.

    He estado viendo una peli de Billy Wilder esta mañana Atlas en mano y he acabado en Estocolmo.

    Besos.

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